Guía sobre cómo escuchar activamente – conviértete en un oyente activo

Verificado por Mindmonia
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Imagen de portada de la escucha activa

La escucha activa es una habilidad esencial para todos y cada uno de nosotros. Estás en medio de una conversación, ya sea en el trabajo, con la familia o con amigos y tu mente comienza a divagar. Empiezas a pensar en todo tipo de cosas mientras la persona todavía te habla. De esta forma se pierde información valiosa.

¿Cómo te sientes cuando le dices algo a una persona mientras está distraída con alguien más, ya sea con una laptop o un celular? Tu interlocutor o interlocutora te transmite la sensación de que no está escuchando activamente. Rápidamente empezamos a preguntarnos si la persona nos está escuchando o si debemos repetir lo que dijimos. En ese momento no estamos seguros si la persona nos ha entendido correctamente o incluso si nos ha escuchado.

El sentimiento que esa persona nos genera en ese momento es mayoritariamente negativo. Nos sentimos ofendidos. Si mejoras tu escucha activa, cuando menos puedes asegurarte de ya no producirle esa sensación a nadie.

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¿Qué es la escucha activa?

Para empezar: ¿cuál es la diferencia entre escuchar y oír? Oír lo haces a través de tu oído, mientras que escuchar es a través de tu mente. Oír es la capacidad de percibir sonidos, y escuchar es analizar conscientemente el sonido que acabamos de oír.

La escucha activa es la clave de una fuerte capacidad de comunicación que forma parte de tus habilidades interpersonales. Es una habilidad que podemos entrenar y mejorar. Piensa en la cantidad de información que recibimos todos los días.

No importa si es con tu jefe, amigo o amiga, cliente o socio. Nos comunicamos durante varias horas al día. ¿Qué tan seguido te ocurre que no puedes concentrarte en lo que la persona acaba de decir? El problema de escucha más común es que nos distraemos con nuestro entorno y nuestros propios pensamientos. Así puedes perder información importante.

La escucha activa cambia todo eso. Es la habilidad de enfocarse conscientemente en la conversación con la otra persona para captar y entender completamente el mensaje central de la plática.

Entonces, ¿cuál es el propósito de la escucha activa? En pocas palabras: escuchar para entender y escuchar para aprender.

Carl Rogers, un psicoterapeuta americano, ha estudiado este fenómeno y popularizado el término «escucha activa». Y la define como una herramienta en psicoterapia. A través de la escucha activa, el terapeuta parece empático y lleno de aceptación. Resumir y repetir las afirmaciones muestra un interés genuino en el paciente. El paciente comenzará a aceptarse a sí mismo por eso.

Por lo tanto, un/a oyente activo o activa es una persona, con la capacidad de concentrarse en comprender el mensaje central de cada conversación.

Lo importante es darse cuenta de que puedes trabajar en esta habilidad. Se puede desarrollar y mejorar a través de la formación.

Cuando se trata de escuchar, la mayoría de la gente piensa así: Hablar es un proceso activo, mientras que escuchar es un proceso pasivo. Eso no es totalmente correcto. Para participar plenamente en una conversación, tienes que empezar a escuchar activamente las cosas que tu interlocutor está diciendo.

¿Por qué es importante escuchar?

Escuchar activamente y los negocios

Hablemos de los beneficios de la escucha activa. Mejorar la habilidad de la escucha activa contribuye a crear una fuerte capacidad de comunicación. Existen muchas otras habilidades de comunicación, y la escucha activa es sólo una de ellas, sin embargo, es la más importante.

La importancia de la escucha se manifiesta en el cuidado que uno da a las relaciones con los demás. Cuando escuchas activamente a una persona, la persona genera confianza en ti y probablemente comenzará a relajarse en tu presencia. De esta manera puedes fortalecer tu relación con esa persona.

Las buenas relaciones, por otro lado, pueden ser ventajosas en una amplia variedad de áreas. Si tienes una buena conexión con tus compañeros de trabajo, ellos te apreciarán y tu vida laboral será más cómoda.  

Otro beneficio de la escucha activa es la información que se recopila. Escuchar es nuestro enfoque para entender las cosas. Cuando escuchamos activamente, entendemos más a medida que recopilamos más información. Más información crea más conocimiento. Por lo tanto, siempre es una ventaja tener más información sobre una determinada situación o persona. Tan sólo a nivel profesional, éste puede ser el factor decisivo.

Puedes mejorar tu desempeño profesional escuchando activamente. Por ejemplo, comprenderás mejor las tareas, dejarás de ignorar información crítica y estarás mejor preparado/a en muchas situaciones espontáneas. No sólo podrás influir mejor en las personas porque las conoce mejor, podrás también negociar con mayor eficacia. En general, estarás mejor posicionado/a porque puedes saber más que la otra persona.

Un consejo bienintencionado: escuchar activamente sin pedir nada a cambio. Debes escuchar a todos, no sólo a aquellos de los que esperas obtener una ventaja. Sólo por respeto.

¿Cómo escuchar activamente?: Paso a Paso

Ya que hemos cubierto en detalle lo que es la escucha activa y por qué es tan importante, ahora hablaremos de cómo ser un/a oyente activo/a. Hemos preparado una lista para darte una breve descripción de los factores clave de la escucha activa. Aquí están las mejores estrategias de escucha activa:

La escucha activa dirigida a tu pareja

Enfócate en la persona que habla

Aunque suene un poco obvio, concéntrate completamente en tu interlocutor. Concéntrate en todo lo que tu compañero o compañera tiene que decir. Dále a la persona toda tu atención.

Ignora lo que te rodea y trata de calmar tus propios pensamientos. Tan pronto como te des cuenta de que tu mente comienza a divagar, concéntrate de nuevo en la persona que habla. Enfócate en lo que se ha dicho y presta atención a la postura de la persona. ¿Cómo se dirige a ti? ¿Tu interlocutor o interlocutora habla lleno/a de emociones y cómo son esas emociones?

También es importante que no te distraigas con los dialectos, modismos y otros hábitos lingüísticos que la persona tiene.

Leer las emociones es una parte importante de ser empático/a. La empatía es vista positivamente por casi todos. Si prestas atención al lenguaje corporal de cada persona, obtendrás más información, porque recordarás cuál es la actitud de esa persona sobre ciertos temas.

Pero ahora lo más importante: olvídate de los contraargumentos.

A menudo sucede que mientras la persona nos habla, empezamos a buscar contraargumentos para demostrar nuestro punto de vista o para corregir a la persona que está hablando en ese momento. Asegúrate de apagar eso.

No importa si es a nivel profesional o privado, te dará más beneficios escuchar activamente y fortalecer tu relación con la persona que ganar la discusión.

Escucha Activa y el contacto con los ojos

Dale a la persona el sentimiento de que estás escuchando

Si la conversación ya empezó, debes darle a tu interlocutor o interlocutora la sensación de que estás escuchando a intervalos regulares. Una leve inclinación de cabeza o una sonrisa y afirmaciones como «Mhm», «Sí» o «Veo» le dan a la persona la sensación de que todavía estás siguiendo la conversación.

Otro punto importante es el contacto visual. Mira a los ojos de tu interlocutor o interlocutora. En muchas culturas, el contacto visual es una parte importante de la comunicación. Se interpreta como un gesto de cortesía con el que señalamos interés e igualdad. Por esta razón podemos ser percibidos como desinteresados y groseros al no hacer contacto visual con la persona con la que estamos hablando.

El contacto visual no significa que debas mirar a la persona todo el tiempo. Relájate. A veces se alivia el estado de ánimo cuando se mira hacia otro lado por un momento durante la conversación. Lo importante es que aparezcas presente.

Otro aspecto de una buena comunicación es tu propio lenguaje corporal. Tu postura y expresión facial son señales importantes que envías. Asegúrate de que tu actitud sea amistosa, abierta y acogedora. Cuando una persona se aburre de un tema determinado, en lo primero que se nota es en la postura.

Presta atención a las señales físicas que envías.

Retroalimentación y parafraseo 

Cada uno de nosotros tiene puntos de vista y perspectivas únicas sobre cómo aceptar ciertas cosas. A menudo condenamos o miramos con prejuicios ciertos temas. Como oyente activo, es por lo tanto importante asegurarte de que hayas entendido correctamente el mensaje clave, sin dejarte engañar por tus propios pensamientos y puntos de vista. Aquí hay dos técnicas simples para hacer esto:

No juzgues las opiniones de otras personas

Las personas con fuertes habilidades de comunicación han aprendido a no juzgar las declaraciones de los demás. Si tomas decisiones precipitadas sobre lo que la persona te está diciendo, es más probable que malinterpretes la declaración.

Trata de escuchar sin crear una opinión. Fórmala cuando la persona haya terminado de hablar. Antes que nada, debes saber que todos tenemos nuestras razones para ciertas reacciones.

Recuerda que la persona que está hablando, está usando el habla para tratar de comunicar sus pensamientos y sentimientos individuales al mundo exterior. Si no escuchas activamente, nunca serás capaz de descubrir y entender estos pensamientos y sentimientos.

Parafraseo

Parafrasear, es repetir lo que se ha dicho; es una práctica muy importante que debes usar sin dudas. Si, por ejemplo, le preguntas a alguien: «Entonces quieres decir que … ¿lo he entendido bien?» esto tiene dos ventajas decisivas.

Primero, te aseguras de que has entendido la declaración correctamente, y segundo, le das a la persona una sensación de estar interesada. Nadie te lo quitará de la cabeza si me lo preguntas. Por el contrario, a la gente le encanta cuando los escuchas activamente.

Al final de cada frase, reflexiona sobre lo que la persona ha dicho. Haz preguntas para aclarar puntos poco claros y resume a intervalos regulares las cosas que se han dicho, pero ten cuidado de no interrumpir a nadie.

No interrumpas a nadie

Se ve muy grosero interrumpir a la gente durante una conversación. Si lo haces, existe la posibilidad de que se retiren de la conversación y se nieguen a contribuir a nuevas conversaciones.

Interrumpir a la gente es una gran pérdida de tiempo. Esto frustra a la otra persona y te impide entender el mensaje real. Deja que la gente hable y evita interrumpirlos. Espera a que el orador diga lo que tenga que decir antes de agachar la cabeza.

¿Por qué interrumpimos a otros en medio de una frase? Está relacionado con nuestra capacidad cerebral. La persona promedio puede hablar entre 120 y 150 palabras por minuto. Nuestro cerebro, sin embargo, es capaz de procesar hasta 600 palabras por minuto. Nuestras mentes no están trabajando a plena capacidad y empezamos a aburrirnos e impacientarnos. Esta impaciencia, a su vez, lleva a una falta de atención.

Dejar que alguien hable durante la conversación no sólo tiene que ver con tus habilidades de comunicación, sino que generalmente es muestra de buenos modales. Cuando interrumpes a la gente, envías señales determinadas. Entre otras cosas:

  • Soy más importante que tú
  • Lo que tengo que decir es más interesante
  • No me importa cuál es tu opinión
  • No tengo tiempo para tu opinión

Contesta apropiadamente

Después de que su compañero de conversación haya terminado, ahora llegamos a la parte en la que debes participar en la discusión. En todos los casos, tu expresión debe ser elocuente. Sin embargo, hay otra cosa que es mucho más importante que la expresión: el contenido.

Despídete de la idea de tener siempre la razón. Estás en una conversación y no en una competencia. Si atacas a la persona o tratas de minimizarla burlándote de sus argumentos o contrarrestando los tuyos propios, es muy probable que la persona no quiera volver a hablar contigo.

Cuando entras en una conversación, tu meta siempre debe ser la siguiente: obtener información de alguien visto desde una perspectiva personal. Entiende lo que la persona está diciendo y trata de entender por qué está diciendo eso. Después de que la persona haya hablado, piensa en una respuesta abierta y honesta. Se correcto/a y respetuoso/a en tu tono.

Importante: mantén un perfil bajo con tus propias soluciones. La mayoría de nosotros no necesariamente queremos ese consejo. Si alguien lo hace, te lo preguntará. A la gente le gusta resolver sus problemas por sí misma. Si todavía quieres sugerir tu solución al problema, pregunta cortésmente si la persona quiere escuchar tus ideas.

¿Cómo mejorar tus habilidades de escucha? Ejercicios para escuchar activamente

Gracias a que ya explicamos cómo funciona la escucha activa, queremos darte algunos ejercicios para mejorar tu escucha activa.

Hombre que escucha activamente mira por la ventana

Date un descanso

Nos inundan de ruido todos los días. Crecer en un mundo tan ruidoso, ya no nos molesta. Sin embargo, nuestros oídos están debilitados, lo que puede ser una razón por la cual no podemos escuchar activamente. Tenemos el hábito de simplemente ignorar conscientemente los ruidos.

Es por eso que tomar 3 minutos al día y darle un descanso a tus oídos puede ayudar. Rodéate de silencio total durante estos 3 minutos. De esta manera puedes permitir que tus oídos descansen y se «restablezcan». Inténtalo durante 2-3 semanas y ve si puedes notar una mejoría.

Se consciente de tu entorno

Estamos en ambientes ruidosos todos los días, por eso trata de hacer el siguiente ejercicio. Siéntate en tu café favorito y concéntrate en lo que puedes oír. ¿Cuántos canales de sonido percibes? Siempre hay más de un canal de sonido en estos lugares: las conversaciones de la gente, el ruido de los platos, el molinillo del café y muchas otras cosas que nuestra mente nos oculta.

No necesariamente tienes que hacer este ejercicio en ambientes estresantes. Podrías sentarte junto al lago y prestar atención a los canales de sonido. Por ejemplo, escucha el canto de los pájaros, el agua que fluye y cualquier otro sonido de la naturaleza. Ésta es una gran manera de mejorar la calidad de tu escucha.

Si tienes problemas para escuchar canales de sonido individuales, hay una técnica que puedes utilizar para mejorar tu audición. Concéntrate en los sonidos cotidianos. Por ejemplo, puedes simplemente escuchar la secadora o el hervidor eléctrico. Verás que estos ruidos pueden ser muy interesantes. Aquí hay un video que lo prueba:



Controla tus filtros de ruido

Éste es, por mucho, el ejercicio más difícil. Después de averiguar cómo escuchar diferentes canales de sonido, trata de concentrarte conscientemente en un sólo canal de sonido. Se trata más o menos de ignorar a los que no tienen importancia. Controla tus filtros de ruido diciéndote conscientemente: «Ahora sólo oigo la máquina de café» o «Sólo oigo el chapoteo del agua en el lago».

Conclusión

Se necesita mucha concentración y determinación para convertirse en un oyente activo. Tienes que abandonar viejos hábitos, y eso no es fácil. Pero siempre vale la pena.

La escucha activa es una gran habilidad que muchos de nosotros, desafortunadamente, no tenemos a nuestra disposición. Promueve nuestra empatía y puede darnos muchas ventajas con la gente.

Hemos encontrado un bonito vídeo que resume los puntos más importantes de nuestro artículo:



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